Un 94% de los niños de 15 años tiene móvil. Y lo usa mucho.

En el estudio que acaba de publicar el INE (Instituto Nacional de Estadística) sobre “Equipamiento y uso de TIC en los hogares” destaca el dato de que se usan sobre todo móviles o smartphones para el acceso a Internet de banda ancha (76,1%),, superando en casi 30 puntos al que se realiza a través de cable o fibra óptica (49,3%).

Es sin duda un dato espectacular, y que confirma que los móviles se han convertido en los dispositivos por excelencia para el acceso a Internet de manera cotidiana. Este dato también explica en parte que los niños y jóvenes pasan unas 34 horas al mes mirando la pantalla de un móvil, tal como publicamos en un estudio hecho desde Locategy. 34 horas equivalen a 4 días laborables enteros usando las aplicaciones de manera ininterrumpida. Es casi una semana laboral atento a la pantalla de un móvil.

El estudio destaca también que entre los menores entre 10 y 15 años el uso de móviles está muy extendido, llegando a ser de hasta un 94% en la población de 15 años. En los menores de 10 años, un 25% tiene móvil, un 45.2% de los niños de 11 años tienen un móvil, un 75% de los de 12 años, un 83.2% entre los de 13 años, un 92.8% entre los de 14 años, llegando a un 94% entre los de 15 años.

En cuanto a acceso a Internet, del mismo modo está muy extendido ente este grupo de edad. En los menores de 10 años es una práctica mayoritaria el uso de ordenador y de acceso a Internet, llegando a un 99.2% de acceso a Internet entre los niños de 15 años.

La educación para poder proporcionar una experiencia sana con los móviles en los menores es básica, y debe apoyarse en el ejemplo: no podemos decirle a nuestros hijos que dejen de usar el móvil mientras estamos contestando a mensaje de WhatsApp. Al fina no dejamos de ser sus referentes, y todo lo que nosotros hagamos les parecerá lo adecuado.

Otra forma de ayudarles es poder disponer de herramientas de control parental móvil que puedan ayudarnos a controlar las horas que usan los dispositivos, y pudiendo tener conocimiento de comportamientos extraños, llamadas repetidas desde números no identificados o que no aparecen en sus contactos de la agenda, y poder controlar las webs a las que acceden.

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